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Rediseñar la web suele ser una buena noticia: se ve mejor, se entiende mejor y funciona mejor en el móvil. Pero también es el momento en que muchos negocios pierden de golpe parte de las visitas que les llegaban desde Google. Y casi nunca es por el diseño, sino por lo que pasa por debajo: direcciones que cambian sin avisar a Google, páginas que desaparecen, textos que se recortan.

La buena noticia es que se puede evitar con método. Esta checklist sigue las recomendaciones que Google publica en su documentación para desarrolladores, traducidas a pasos que cualquier dueño de negocio puede supervisar aunque no los haga él mismo.

Antes de empezar: qué es normal y qué no

Seamos claros desde el principio. Google reconoce en su guía sobre cambios de sitio que, con cualquier cambio importante, puede haber fluctuaciones en el posicionamiento mientras vuelve a rastrear e indexar la web. Para una web de tamaño medio, indica que puede tardar unas semanas o más en empezar a mostrar las nuevas direcciones en lugar de las antiguas.

Es decir: un pequeño vaivén las primeras semanas es normal. Una caída que no se recupera, no. El objetivo de esta lista es que estés en el primer caso.

Fase 1: antes de tocar nada

1. Haz una foto del estado actual

Antes de cambiar una coma, guarda cómo está tu web hoy. En Search Console, abre el informe de Rendimiento y exporta, al menos de los últimos meses:

  • Clics e impresiones totales.
  • Las páginas que más clics reciben.
  • Las búsquedas (consultas) por las que te encuentran.

Esa foto es tu punto de comparación. Sin ella, dentro de dos meses nadie sabrá si la web nueva funciona mejor o peor.

2. Haz el inventario completo de URLs

Necesitas la lista de todas las direcciones de tu web actual, no solo las del menú. Google sugiere sacarlas de varias fuentes: el sitemap, los registros del servidor y las herramientas de analítica. Añade también las páginas que aparecen en Search Console.

Presta especial atención a:

  • Las páginas que más tráfico reciben.
  • Las páginas que otras webs enlazan (directorios, prensa, colaboradores).
  • Fichas de producto, artículos antiguos y PDF descargables, que suelen olvidarse.

3. Decide qué pasa con cada página

Para cada URL del inventario, una de tres decisiones:

  • Se queda igual: misma dirección, contenido actualizado.
  • Se mueve o se fusiona: cambia de dirección o se une a otra página parecida.
  • Desaparece: ya no tiene sentido y no hay una página equivalente.

Un consejo práctico: si una dirección funciona, no la cambies. La mejor redirección es la que no hace falta.

4. Prepara el mapa de redirecciones

Es una simple tabla con la dirección antigua y la nueva. Por ejemplo:

URL antigua URL nueva Acción
/servicios.html /servicios/ Redirección 301
/reformas-cocina.php /servicios/reforma-cocina/ Redirección 301
/oferta-verano-2021 — 404 o 410 (sin equivalente)

Este documento es el más importante de todo el proyecto. Pide a quien haga tu web que te lo enseñe antes del lanzamiento.

Fase 2: mientras se construye la web nueva

5. Que la web en pruebas no aparezca en Google

La versión en desarrollo debería estar protegida con contraseña o marcada con noindex, una etiqueta que, según Google, hace que la página se elimine por completo de los resultados de búsqueda.

Cuidado: ese mismo noindex es uno de los descuidos más dañinos si se queda puesto al publicar la web definitiva. Apúntalo en la lista del día del lanzamiento.

6. No recortes el contenido que posiciona

Un rediseño es buen momento para ordenar, pero si una página te trae clientes desde Google, conserva lo que la hace útil: la información que responde a lo que la gente busca. Quitar la mitad del texto “para que quede más limpio” puede salir caro.

7. Revisa los detalles técnicos de cada página

  • Títulos y descripciones de cada página, pensados para Google y no copiados en todas.
  • Enlaces internos apuntando directamente a las direcciones nuevas, no a las antiguas.
  • Etiquetas canonical y hreflang (si tienes varios idiomas) actualizadas, algo que Google incluye expresamente en su guía de migraciones.
  • Mismo contenido en móvil y en escritorio: Google usa la versión móvil para indexar y posicionar, así que lo que escondas en el móvil es como si no existiera.

Fase 3: el día del lanzamiento

8. Redirecciones permanentes, en el servidor

Google recomienda usar redirecciones permanentes del lado del servidor (códigos HTTP 301 o 308) siempre que sea técnicamente posible. La diferencia con las temporales importa:

Tipo Códigos Qué muestra Google
Permanente 301, 308 La dirección nueva
Temporal 302, 307 La dirección antigua

Las redirecciones hechas con JavaScript deberían ser el último recurso, porque Google advierte de que la renderización puede fallar. Y evita las cadenas de redirecciones (A → B → C): cada dirección antigua debería llevar directamente a la definitiva.

9. Las páginas que desaparecen, con 404 o 410

Para las direcciones que no tienen equivalente en la web nueva, Google indica que deben devolver un código 404 o 410. Redirigirlo todo a la página de inicio es tentador, pero no ayuda ni al visitante ni a Google.

10. Comprueba que todo funciona

  • Prueba las redirecciones: Google sugiere la herramienta de inspección de URLs de Search Console para casos sueltos, y scripts o herramientas de línea de comandos si son muchas.
  • Confirma que no queda ningún noindex en las páginas que quieres posicionar.
  • Revisa que el archivo robots.txt no bloquee secciones que deberían rastrearse.
  • Envía el nuevo sitemap en Search Console.
  • Si además cambias de dominio, usa la herramienta de cambio de dirección de Search Console.

Para webs pequeñas y medianas, Google recomienda mover todas las URLs a la vez en lugar de hacerlo por secciones.

Fase 4: las semanas siguientes

11. Vigila Search Console

Compara el informe de Rendimiento con la foto que hiciste en el paso 1. Revisa también el informe de indexación de páginas en busca de errores 404 inesperados: suelen ser direcciones que se escaparon del inventario y que puedes redirigir a tiempo.

12. Mantén las redirecciones

Google recomienda mantener las redirecciones tanto tiempo como sea posible, y en general al menos un año. En la práctica, no hay motivo para quitarlas nunca: alguien puede tener guardado un enlace antiguo en sus favoritos o en un email.

13. Actualiza los enlaces externos

Google aconseja pedir a las webs que te enlazan que actualicen sus enlaces y cambiar también los de tus perfiles en redes sociales. Añade a la lista tu ficha de Google, los directorios de tu sector y la firma de tu email.

La checklist resumida

  • Exportar datos de Search Console (clics, páginas, consultas)
  • Inventario completo de URLs
  • Decisión para cada URL: se queda, se mueve o desaparece
  • Mapa de redirecciones revisado
  • Web en pruebas protegida o con noindex
  • Contenido que posiciona conservado
  • Títulos, enlaces internos, canonical y hreflang actualizados
  • Redirecciones 301 en servidor, sin cadenas
  • 404 o 410 para lo que desaparece
  • noindex retirado y robots.txt revisado
  • Nuevo sitemap enviado
  • Seguimiento semanal en Search Console
  • Redirecciones mantenidas al menos un año
  • Enlaces externos y perfiles actualizados

Y aprovecha el rediseño para dejar la web rápida desde el principio: si quieres saber qué mira Google en ese aspecto, lo explicamos en Core Web Vitals explicados para dueños de negocio.


Si estás pensando en renovar tu web, en nuestro servicio de rediseño web el inventario de URLs y el mapa de redirecciones forman parte del proceso. ¿Aún no sabes si te conviene rediseñar? Empieza por una auditoría gratuita o escríbenos.

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